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Azúcares y Dulces

Dulces y Azúcares

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Los últimos datos disponibles indican que en Argentina algunos grupos de población consumen azúcares simples en cantidades mayores a las recomendadas. Además, muestran que el consumo de alimentos ricos en azúcares simples o refinados tales como azúcar común- de mesa-, los dulces, la miel, los dulces compactos (dulce de batata, dulce de membrillo), las mermeladas, las jaleas, el dulce de leche, las golosinas y las gaseosas azucaradas está aumentando progresivamente y en cambio disminuye la presencia de frutas, hortalizas y fibra en general en la alimentación.


Propiedades nutritivas

Este grupo de alimentos contiene en su mayor cantidad hidratos de carbonos simples.

Cabe aclarar que los hidratos de carbono (glúcidos) se clasifican en simples y complejos: los primeros llamados también refinados, son aquellos que son de fácil digestión y rápida absorción por parte de nuestro organismo. Dentro de este grupo de hidratos de carbono simples encontramos el azúcar común- de mesa-, los dulces, la miel, los dulces compactos (dulce de batata, dulce de membrillo), las mermeladas, las jaleas, el dulce de leche, las golosinas y las gaseosas azucaradas, que si bien nos brindan energía no nos aportan ni vitaminas, ni minerales, ni fibra. En cambio, los carbohidratos complejos presentes en alimentos como pan integral, legumbres, arroz, pasta y vegetales feculentos además de energía nos aportan vitaminas, minerales y fibra; por lo que deben consumirse en mayor cantidad que los simples.

Entre el 50% y 60% del total de calorías que consume una persona adulta sana en un día, deberían ser obtenidas de los carbohidratos. Por ejemplo, si ingerimos diariamente alrededor de 2000 calorías, los carbohidratos nos deberían aportar entre 1.000 y 1.200 calorías. Así, un consumo diario recomendado en hidratos de carbono para una persona tipo (varón de 30 años, 1.80m de estatura y 75kg de peso), sería de unos 400-450 gramos de glúcidos. Y si tenemos en cuenta que se recomienda no excederse del 10% en forma de hidratos de carbono simples, deberían estar repartidos de la siguiente manera: no más de 75 gramos (azúcar, dulces, etc.) en forma de azúcares simples y el resto (unos 350 gramos) en forma de hidratos de carbono complejos (pan, cereales para el desayuno, legumbres, pasta, etc.).

 

Ventajas e inconvenientes de su consumo

Los hidratos de carbono son imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo, especialmente para el cerebro y el sistema nervioso. Además son indispensables para la contracción muscular, por lo que son muy necesarios a la hora de realizar cualquier tipo de actividad física.

Los azúcares y dulces, por su alto valor energético, son recomendables especialmente en aquellas personas que necesitan un mayor aporte energético, como ocurre en la niñez, la adolescencia y en personas con profesiones de gran actividad o desgaste físico. Asimismo, en determinadas enfermedades y en situaciones de convalecencia donde hace falta aumentar el aporte energético.

Inconvenientes de su consumo

Es importante consumirlos con moderación, ya que:

  • Una vez cubiertas las necesidades energéticas, una parte de los carbohidratos se almacena en el hígado y en el músculo, y el resto se acumula como tejido adiposo (grasa corporal).
  • Los azúcares simples o refinados solo aportan energía sin aportar otros nutrientes importantes para el organismo, razón por la cual los nutricionistas suelen decir que brindan “calorías vacías”.
  • Todos los productos con azúcares simples consumidos en exceso favorecen el desarrollo del sobrepeso y obesidad, el aumento de colesterol y otras grasas en sangre; y también caries dentales. En personas predispuestas, aumenta el riesgo de diabetes (trastornos en el metabolismo o utilización corporal inadecuada de los carbohidratos).

 

Criterios de calidad en la compra

Se recomienda comprar aquellos alimentos que se encuentren en envases correctamente cerrados para evitar su exposición a la humedad, evitando así el crecimiento de ciertos microorganismos.

 

Conservación

Almacenar estos alimentos en recipientes cerrados y protegidos de la humedad.

 

Consumo

Las Guías Alimentarias para la población Argentina nos recomiendan, para vivir en salud, que “es bueno disminuir el consumo de azúcar”. Es aconsejable consumirlos en pequeñas cantidades, como “complemento” del resto de los alimentos básicos.

Preferir agua, sodas y jugos naturales en vez de gaseosas y bebidas dulces artificiales. Tomar excesivamente bebidas dulces o infusiones muy azucaradas de poco valor nutritivo puede limitar el apetito por otros alimentos y comidas de mayor valor: esto es extremadamente importante en los niños.

Después del consumo de alimentos o bebidas muy azucarados es importante cepillarse los dientes inmediatamente para evitar el desarrollo de enfermedades dentales.

Podemos acostumbrarnos a disfrutar el sabor propio de las infusiones sin agregar azúcar en gran cantidad.

Las frutas frescas son una excelente elección para comer entre horas en vez de golosinas y dulces. Otras buenas alternativas son las frutas secas (nueces, almendras, avellanas, maníes y otras) las desecadas (orejones y pasas), algunas semillas (girasol, sésamo) y las barras de cereales.

Tipos de Azúcares y Dulces

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